domingo, 10 de abril de 2011

¿Regata o bachatón?

Con los grandes adelantos de la tecnología, ahora resulta que los teléfonos móviles también son agendas, relojes, radios y dispositivos de almacenamiento y reproducción de música, por no decir los más sofisticados que también tienen TV y acceso directo a Internet.

Esto ha modificado considerablemente la experiencia de viajar en autobús a largas distancias. Si antes cada quien iba en lo suyo, ahora mucho más. Cada pasajero va en su asiento y establece un vínculo estrechísimo con su dispositivo móvil. Están los que van revisando y respondiendo mensajes, los que llaman y reciben llamadas y aprovechan el viaje para adelantar conversaciones y los que se suben ya conectados con diminutos audífonos y pasan todo el viaje abstraídos con la música de su preferencia.

Pero me llama especial atención los que activan la música de su reproductor sin audífonos, es decir “al aire” y con el volumen suficiente como para “deleitar” al menos a la mitad de los pasajeros. Me pregunto si estas personas pensarán que su música es tan buena que merece ser escuchada por los demás, o si piensan solo en sí mismos y ponen el volumen de su preferencia sin importarle la tranquilidad de los demás; es más, me pregunto si simplemente piensan.

Como si fuera poco, hay más de una de estas personas en cada viaje, lo que produce mezclas musicales nunca antes imaginadas. Es así como en mi último viaje, luego de enojarme por un buen rato me dio por imaginar el nombre de los ritmos que involuntariamente escuchaba.

Adelante iba alguien con una eterna bachata que cantaba de amores rotos y corazones heridos. Le  seguía otro con ritmos “de negros” cuyos nombres ya desconozco. No podía faltar el inconfundible reguetón. También estaba “la maldita primavera” de Yuri en manos de una desconsolada pasajera y para mi asombro, a la izquierda venía una señora con música religiosa a todo volumen, como intentando repeler tanto “pecado” e “inmundicia musical” revuelta.

Por momentos imaginé que me levantaba e iba donde uno de ellos y le decía: “¡Me pone una de Joaquín Sabina porfa!!,  porque así como usted hace uso del silencio de mi viaje yo quiero hacer uso de su aparato”, pero sobra decir que no me atreví.

Lo único que pude fue imaginar algunos nombres de las mezclas: Reguetón con bachata da regata y bachata con reguetón da bachatón y que se le acabe la batería a estos infelices, o que el viaje se haga corto o que me dé sueño rápido y me pueda arrullar con tan dulce mezcla de sonidos.

5 Comments:

At 12:48 p.m., Blogger Memo said...

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At 8:37 a.m., Blogger Emil Martínez-Arias said...

¿Te recordás a finales de los 70's comienzos de los 90's, cuando lo "in" era encaramarse una radio en el hombro y jugar de guapo? fashion come back

 
At 9:29 a.m., Anonymous Arenera said...

jjajaja, exc! me encantó esta imagen: "Por momentos imaginé que me levantaba e iba donde uno de ellos y le decía: “¡Me pone una de Joaquín Sabina porfa!!, porque así como usted hace uso del silencio de mi viaje yo quiero hacer uso de su aparato” típico de las fantasías animadas de memo reloaded! :D

 
At 11:26 a.m., Blogger Emma... said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 
At 11:29 a.m., Blogger Emma... said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 

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